Se puede medir el grado de civilización de un país atendiendo
a la cantidad de garabatos que aparezcan en las paredes de sus letrinas. (...) El ornamento es fuerza de trabajo desperdiciada y por ello salud desperdiciada. Así fue
siempre. Hoy significa, además, material desperdiciado y ambas cosas significan capital
desperdiciado.
Me gustaría que esta confesión, hijo mío, fuera la más simple y ausente de complejidad que mi hacer pudiera; por eso, la cita que la encabeza contradirá siempre lo que sigue.
Acepto la impotencia que expresa mi perseverancia, que escasa e inconstante se pierde por los vericuetos menos significativos del esse sin H. de Hermann o Jeiperman, nunca recuerdo cómo se escribe. Se lo debo tanto a tu abuelo R. como a la abuela de los peines. Lo digo en plan acusica, por no aceptar la enorme responsabilidad que cual pesario necesitará tu m, ya más pronto que tarde.
¿Será, entonces las letrinas de los colegios o facultades el ejemplo del grado de civilización que aparentamos? Sincera-mente no lo sé, D. ¿Tal vez sean los asépticos y funcionales aseos de la Torre Picasso los que muestran la degeneración del mundo? Ni idea, de nuevo.
Deseo confesarte mi fracaso como pareja de tu madre; es algo con lo que he aprendido a vivir, o eso creía hasta que la espada de Damocles me tocó el pasado mes de julio.
Aunque parezca, mentira me siguen asombrando las reacciones del exterior, como se repiten las mismas frases es como decir que el nivel de las ideas que expresan se ha degradado más y más. Las vacunas nos harán más viejos pero no más sabios. La historia de siempre. Ahora soy yo el que con un pobre puñado de expresiones intenta escurrirse el magín de los memes memos que nos asolan.
He errado tantas veces en esos lances, pero en todas las ocasiones solo fue mi debilidad y cobardía tan imaginada como real la que me hizo caer; y tropezar en mi propia sombra produce tanto dolor como en las únicas mujeres que reales, tanto Realität como Wirklichkeit, para mí fueron; y que fue una tu madre para mí, en ocasiones eso creí, conmigo.
No deja por repetitivo de ser un mundo maravilloso que descubrir, siempre mejor en buena compañía que en solateras.
Sé que es real porque tú viniste al aquí y al ahora, y en eso mi pobre yo cogito, mi yo pensante no puede engañarse. He querido que de pensante pasase a cesante en ocasiones, pero fue deseo no satisfecho, como lo son todos menos tú, que renaces de mis cenizas cada día más fuerte, más bello, más bueno, más sabio,... aún si cabe.
Tu tío quería un hijo y M., su pareja de entonces, una hipoteca. ¿Fue eso lo que los separó cuando se extinguió el contrato de arrendamiento que los unía? Creo que no y que sí, porque fue el viento de la mudanza salomónica que llevó sus enseres divididos a trompicones a sendas casas familiares.
Si hubieran buscado un almacén para dejar juntos sus objetos, ¿significaría que esos rescoldos de su amor se hubieran vivificado y no apagados?
No lo creo. Hay brasas que pueden calentarte el corazón o incinerarte en el peor huracán de fuegos y lágrimas de magma magmosa cascabelosa.
Recuerdo cuando con tan solo 3 o 4 años de camino, ya muy cerca, a tu casa de mamá, tú querías seguir jugando conmigo, y yo, astuto y perverso como solo lo puede ser un adulto que sondea a la inocencia encarnada, te pregunté:
---¿Quieres que suba contigo a casa a seguir jugando?
Tu respuesta fue la verdad pura y perfecta:
---No puedes, papi, porque tú y mamá ya no sois novios porque no estáis enamorados.
Hiciste un auténtico juicio sintético a priori de la forma natural que tuvo en el Paraíso antes de morder la manzana agusanada que nos condenó a lo trabajos y los días del preclaro Hesiodo; un Herodes avant la lettre.
---Ya estás ornamentado, papi.
---Mea culpa-culposa-cascabelosa, D; y encima no han empezado aún las palabras chorizo.
---Uhmm, macarrones con chorizo... por ahí vas bien, papi.
Amor y enamoramiento es un tema demasiado abstruso para mí, pero gracias a ti lo entendí porque lo sentí, gracias a ti siempre. Ahí es cuando el conocimiento se transmuta en saber; que es otro nombre distinto para el maravilloso sinsentido de las noches blancas.
Hijo de mis cremásteres of Uni-Multi--Re-Verso, tu sabiduría me ha alumbrado desde el 201B de Baker no-Street; he aprendido más que en todos los libros, más que en todas las conversaciones, más que en todos mis silencios de aguzadas orejas que absorbían como una triste esponja sin mar, ya seca, ya quebradiza, torva y malvada lejos del mar del bendito ponto del olvido.
Del hijo y del matrimonio
Tengo una pregunta para ti solo, hermano mío: como una sonda lanzo esta pregunta a tu alma, para saber lo profunda que es.
Tú eres joven y deseas para ti hijos y matrimonio. Pero yo te pregunto: ¿eres un hombre al que le sea lícito desear para sí un hijo?
¿Eres tú el victorioso, el domeñador de ti mismo, el soberano de los sentidos, el señor de tus virtudes?
Así te pregunto. ¿O hablan en tu deseo el animal y la necesidad? ¿O la soledad? ¿O la insatisfacción contigo mismo?
Yo quiero que tu victoria y tu libertad anhelen un hijo. Monumentos vivientes debes erigir a tu victoria y a tu liberación Por encima de ti debes construir.
Pero antes tienes que estar construido tú mismo, cuadrado de cuerpo y de alma.
¡No debes propagarte sólo al mismo nivel, sino hacia arriba!
¡Ayúdate para ello el jardín del matrimonio!
Un cuerpo más elevado debes crear, un primer movimiento, una rueda que gire por sí misma, - un creador debes tú crear.
Matrimonio: así llamo yo la voluntad de dos de crear uno que sea más que quienes lo crearon.
Respeto recíproco llamo yo al matrimonio, entre quienes desean eso.
Sea ése el sentido y la verdad de tu matrimonio. Pero lo que llaman matrimonio los demasiados, esos superfluos, - ay, ¿cómo lo llamo yo?
¡Ay, esa pobreza de alma entre dos! ¡Ay, esa suciedad de alma entre dos! ¡Ay, ese lamentable bienestar entre dos!
Matrimonio llaman ellos a todo eso; y dicen que sus matrimonios han sido contraídos en el cielo.
¡No, a mí no me gusta ese cielo de los superfluos! ¡No, a mí no me gustan esos animales trabados en la red celestial!
¡Permanezca lejos de mí también el dios que se acerca cojeando a bendecir lo que él no ha unido!
¡No me os riais de tales matrimonios! ¿Qué hijo no tendría motivo para llorar sobre sus padres?
Digno me parecía a mí ese varón, y maduro para el sentido de la tierra: mas cuando vi a su mujer, la tierra me pareció una casa de insensatos.
Sí, yo quisiera que la tierra temblase en convulsiones cuando un santo y una gansa se aparean.
Éste marchó como un héroe a buscar verdades, y acabó trayendo como botín una pequeña mentira engalanada. Su matrimonio lo llama.
Aquél era esquivo en sus relaciones con otros, y seleccionaba al elegir. Pero de una sola vez se estropeó su compañía para siempre: su matrimonio lo llama.
Aquél otro buscaba una criada que tuviese las virtudes de un ángel. Pero de una sola vez se convirtió él en criada de una mujer, y ahora sería necesario que, además, se transformase
en ángel.
He encontrado que ahora todos los compradores andan con cuidado y que todos tienen ojos astutos. Pero incluso el más astuto se compra su mujer a ciegas.
Muchas breves tonterías - eso se llama entre vosotros amor. Y vuestro matrimonio pone fin a muchas breves tonterías en la forma de una sola y prolongada estupidez.
Vuestro amor a la mujer, y el amor de la mujer al varón: ¡ay, ojalá fuera compasión por dioses sufrientes y encubiertos! Pero casi siempre dos animales se adivinan recíprocamente.
E incluso vuestro mejor amor no es más que un símbolo extático y un dolorido ardor.
Es una antorcha que debe iluminaros hacia caminos más elevados.
¡Por encima de vosotros mismos debéis amar alguna vez! ¡Por ello, aprended primero a amar!
Y para ello tenéis que beber el amargo cáliz de vuestro amor.
Amargura hay en el cáliz incluso del mejor amor: ¡por eso produce anhelo del superhombre, por eso te da sed a ti, creador!
Sed para el creador, flecha y anhelo hacia el superhombre: di, hermano mío, ¿es ésta tu voluntad de matrimonio? Santos son entonces para mí tal voluntad y tal matrimonio. –
D., hijo querido y no sabido, no viajes al pasado más que para recuperar la felicidad que hubo para que sea y siga siendo así.
No viajes al futuro más que para una meta feliz que será porque es y así fue.
Tampoco hagas demasiado caso a este viejo y estúpido aprendiz eterno.
Y menos hagas caso de Zaratustra, que me encontré demasiado pronto para un cerebro demasiado enjuto y niño. Si lo lees porque lo deseas, que sea la prudencia y buen tino quien guíe tus Inneres Auge.
No me admires, ¡¡¡nunca!!!
De que leas esta carta, se encargarán personas buenas y sabias, que solo te la darán cuando me haya matado tu libertad, y no antes de tus 25 años.
Tu padre que te quiere en cualquier sazón y sinrazón necesaria ni suficiente de condicio sine qua non, con toda mi alma imperfecta pero que quiso ser buena.
Come un branco di lupi
Che scende dagli altipiani ululando
O uno sciame di api
Accanite divoratrici di petali odoranti
Precipitano roteando come massi da
Altissimi monti in rovina.
Uno dice che male c'è
A organizzare feste private
Con delle belle ragazze
Per allietare primari e servitori dello stato?
Non ci siamo capiti
E perché mai dovremmo pagare
Anche gli extra a dei rincoglioniti?
Che cosa possono le leggi
Dove regna soltanto il denaro?
La giustizia non è altro che una pubblica merce
Di cosa vivrebbero
Ciarlatani e truffatori
Se non avessero moneta sonante da gettare come ami fra la gente.
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