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domingo, 15 de noviembre de 2020

Nadie, Nunca, Nada, No

 


OBRAS SON AMORES Y NO NUESTRAS BUENAS O MALAS RAZONES

 «  ».

    «Si no me equivoco mucho, un psicólogo a quien se le
demandara explicar por qué tan a menudo no se nos ocurre
cierto nombre que empero creemos conocer, se conformaría
con responder que los nombres propios sucumben al olvido
más que otros contenidos de la memoria. Y aduciría las verosímiles
razones de tal proclividad de los nombres propios,
sin conjeturar ningún condicionamiento de otro alcance para ese hecho.
    La ocasión que me indujo a considerar en profundidad
este fenómeno del olvido temporario de nombres fue observar
ciertos detalles que, si bien no se presentan en todos los
casos, en algunos se disciernen con bastante nitidez: en estos
últimos no sólo se produce un olvido, sino un recuerdo falso.
En el empeño por recuperar un nombre así, que a uno
se le va de la memoria, acuden a la conciencia otros —nombres
sustitutivos—, y estos, aunque discernidos enseguida
como incorrectos, una y otra vez tornan a imponerse con
gran tenacidad. El proceso destinado a reproducir el nombre
que se busca se ha desplazado {descentrado}, por así decir,
llevando de tal suerte hasta un sustituto incorrecto.»

Psicopatología de la vida cotidiana, S. Freud



Las últimas cosas (Signorelli) con Play Today (Cure)


                                                                                      Villancico 1972

Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.

Si amanece la arrogancia
de la fuerza y el valor,
niño débil y cobarde,
niño noche y deserción.

Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.

Si relumbran los fusiles
de la blanca afirmación,
niño oscuro, niño inerme,
niño niebla y evasión.

Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.

Si los médicos prescriben
la alegría y la salud,
niño triste, niño enfermo,
sin niñez ni juventud.

Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.

Si en el quicio de la carne
la palabra se escindió,
niño niño, niño niña,
niño luna, niño sol.

Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.

Si a la luz de la justicia
toda culpa se aclaró,
niño bueno, niño malo,
sembrador de confusión.

Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.

Si la lógica decide
de la verdad y el error,
niño cierto, niño falso,
blanco de contradicción.

Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.

Si entre la carne y el verbo
imposible fue el amor,
niño nadie, niño nunca,
niño nada, niño no.

“Villancico”, Rafael Sánchez Ferlosio, 1972.

Thomas Szasz




... y en pleno paroxismo estoy cantando... no me canso de ser y de no ser... 

Trigal con cuervos



... Tal vez consumirá la luz de enero... su rayo cruel... mi corazón entero... robándome la llave del sosiego... 




... sin pensar en nada más...












(EN PRENSA)

miércoles, 4 de noviembre de 2020

La m de J u a n Vil·Lá-Lá:Land

 


La m de J u a n Vilá

Algo supuestamente malo que no volverá a repetir

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La m del título, de la primera novela publicada de Juan Vilá, supuestamente, hace referencia a la Teoría de los Multiversos, del padre de eels. Pero, por desgracia para el sufrido lector, es m2,  pero de 'menuda + mierda'. Más bien es un mal calco de alguna película de David Lynch. A ratos recuerda a Mulholland Drive, pero no en la magistral realización.  


    Su relato autobiográfico es una pobre sublimación de la falta de recursos narrativos que presumimos a la sazón y sin salazón --para el hiper-tenso lector--, supuestamente, avezado por el que teníamos al esforzado escriba de la manzanita, sin embargo


Avezado en la mediocridad, dirían algunos maledicentes, sostiene Pereira, sin suposiciones. 



---¡Por Dios y el pequeño Wilson!, Mr. Vilá, no me cuente un diálogo, escríbamelo; que se me hace más difícil de tragar que una bola de pelo de gato, supuestamente.

    Sorprendente, si tenemos en cuenta la buena compañía de redactores que corre por el GATACCA de este pobre en recursos y, supuestamente, rico en experiencias de letraherido;

         ---lo talking to me, por la biblioteca de su cobarde bisabuelo, como el mismo relata en su última y excepcional obra. 

    Aún recuerdo una edición del Mein Kampf de Adolfito brillando en sus estanterías de Ikea de la que se enorgullecía más ufano que el pavo real que despliega su cola de innumerables ojos. 

    Imagino a su abuelo encogido en su sillón de orejas, y que fijando sus pupilas en las de Hitler, soñaba con gasear a esa déspota esposa, abuela Cruela DeVil·Le de nuestro reseñado amigo, supuestamente.

Por favor, amigo John Nadie, deje de fumar, y de paso de darle al drinking de manera tan familiar como la de su duquesa Tía, esforzada empinadora de codo y tuerta cual Princesa de Éboli, supuestamente. 


Ana Mendoza de la Cerda, princesa de Éboli (Cifuentes, Guadalajara, 1540 - Pastrana, Guadalajara, 1592)




 

[>>>   en proceso de retroceso, o *versaviza*]

Hágalo por nuestros descendientes, que necesitarán distracciones en la Distopia de la que nos ocupamos en Love Actually, supuestamente.






















« Más allá del ser y de su ausencia, más allá, siempre épekeina — allí, en ese ningún allí flota, impávida, LA DISPERSIÓN ».

    «    Más allá del ser y de su ausencia, más allá, siempre  épekeina    —    allí, en ese ningún allí  flota , impávida, L A  D ISPERSIÓN...