OBRAS SON AMORES Y NO NUESTRAS BUENAS O MALAS RAZONES
« ».
«Si no me equivoco mucho, un psicólogo a quien se le
demandara explicar por qué tan a menudo no se nos ocurre
cierto nombre que empero creemos conocer, se conformaría
con responder que los nombres propios sucumben al olvido
más que otros contenidos de la memoria. Y aduciría las verosímiles
razones de tal proclividad de los nombres propios,
sin conjeturar ningún condicionamiento de otro alcance para ese hecho.
La ocasión que me indujo a considerar en profundidad
este fenómeno del olvido temporario de nombres fue observar
ciertos detalles que, si bien no se presentan en todos los
casos, en algunos se disciernen con bastante nitidez: en estos
últimos no sólo se produce un olvido, sino un recuerdo falso.
En el empeño por recuperar un nombre así, que a uno
se le va de la memoria, acuden a la conciencia otros —nombres
sustitutivos—, y estos, aunque discernidos enseguida
como incorrectos, una y otra vez tornan a imponerse con
gran tenacidad. El proceso destinado a reproducir el nombre
que se busca se ha desplazado {descentrado}, por así decir,
llevando de tal suerte hasta un sustituto incorrecto.»
Psicopatología de la vida cotidiana, S. Freud
Las últimas cosas (Signorelli) con Play Today (Cure)
Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.
Si amanece la arrogancia
de la fuerza y el valor,
niño débil y cobarde,
niño noche y deserción.
Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.
Si relumbran los fusiles
de la blanca afirmación,
niño oscuro, niño inerme,
niño niebla y evasión.
Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.
Si los médicos prescriben
la alegría y la salud,
niño triste, niño enfermo,
sin niñez ni juventud.
Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.
Si en el quicio de la carne
la palabra se escindió,
niño niño, niño niña,
niño luna, niño sol.
Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.
Si a la luz de la justicia
toda culpa se aclaró,
niño bueno, niño malo,
sembrador de confusión.
Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.
Si la lógica decide
de la verdad y el error,
niño cierto, niño falso,
blanco de contradicción.
Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.
Si entre la carne y el verbo
imposible fue el amor,
niño nadie, niño nunca,
niño nada, niño no.
“Villancico”, Rafael Sánchez Ferlosio, 1972.
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... y en pleno paroxismo estoy cantando... no me canso de ser y de no ser...
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| Trigal con cuervos |
... Tal vez consumirá la luz de enero... su rayo cruel... mi corazón entero... robándome la llave del sosiego...
... sin pensar en nada más...
(EN PRENSA)


