4 de agosto de 2Ø21
The Last Rock´n´Roll Suicide
¿Cómo haremos para desaparecer?
Maurice Blanchot
Es maravilloso el día en que la nave nodriza viene por fin a llevarte a casa. Estaba ansioso, como cualquiera de los 7 primeros días de cole, en la remotísima infancia del mundo.
Recuerdo aún las fumorolas de ácido nitroso asfixiando de risa sardónicas a los saurios, grandes enfermos del tétanos y su meteórica muerte que iluminó la luna.
Ellos me contaron con sus prolépticas exhalaciones postreras la T:ª from Erich:
Tal convicción acerca de la unicidad del individuo se expresa, por ejemplo, en la sentencia talmúdica:
Quien salva una sola vida, es como si hubiera salvado a todo el mundo; quien destruye una sola vida, es como si hubiera destruido a todo el mundo.
(...)
La responsabilidad podría degenerar fácilmente en dominación y posesividad, si no fuera por un tercer componente del amor, el respeto. Respeto no significa temor y sumisa reverencia; denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere = mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es.
(...)
Hay una manera, una manera desesperada, de conocer el secreto: es el poder absoluto sobre otra persona; el poder que le hace hacer lo que queremos, sentir lo que queremos, pensar lo que queremos; que la transforma en una cosa, nuestra cosa, nuestra posesión. El grado más intenso de ese intento de conocer consiste en los extremos del sadismo, el deseo y la habilidad de hacer sufrir a un ser humano, de torturarlo, de obligarlo a traicionar su secreto en su sufrimiento. En ese anhelo de penetrar en el secreto del hombre y, por lo tanto, en el nuestro, reside una motivación esencial de la profundidad y la intensidad de la crueldad y la destructividad.
Erich Fromm: El arte de amar
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